Hoy me he despertado con esta fantástica noticia: Código Marcos, el proyecto documental, ha sido seleccionado para participar en Cima Impulsa, un programa que promueve proyectos audiovisuales creados por mujeres. Ver el nombre de nuestro largometraje documental en la lista de seleccionados me emociona de una manera especial, porque es el resultado de años de lucha personal en los que he batallado desde todos los frentes: como mujer social, mujer emocional, como madre, como hija.

Cuando decidí divorciarme, no sabía por dónde empezar. Tras catorce años inmersa en un matrimonio configurado con todos los componentes de una sociedad machista: Dependencia económica, carga doméstica sobre mis hombros, distanciamiento de mi círculo de amistad, anulación de mi identidad en todos los sentidos…No sabía siquiera quién era yo. Dar vueltas sobre mí misma preguntándome una y otra vez: ¿Quién eres? ¿Dónde te abandonaste? ¿Qué es lo último que recuerdas de ti misma? …Se convirtió en un mantra de preguntas a las que tenía que encontrar respuesta. ¿En qué momento las mujeres nos abandonamos al punto de borrarnos de nuestra propia conciencia en pos de un proyecto familiar? ¿Si es familiar, por qué siempre somos nosotras las que tenemos que renunciar a nuestros ideales? ¿Por qué si son nuestros, son considerados como ideales, en cambio, si son de nuestros maridos, son carreras profesionales o trabajos esenciales?

Cuando comencé a buscar el lugar en donde me había abandonado, regresé al ISA, mi escuela de Teatro. Allí, entre las paredes de ladrillo descubierto de la facultad de Artes Escénicas, me descubrí con la creatividad intacta. Pero mi vida era un relato complejo que debía afrontar con la mente lúcida para sobrevivir y darle a mis hijos la atención que necesitaban. ¿Cómo sobrevives a tres duelos que tienen lugar a un mismo tiempo? : La muerte de mi madre, el fin de una relación matrimonial y el diagnóstico de autismo de tu hijo más pequeño.

La respuesta descendió como un susurro inexorable: CREANDO

¡Gracias a Partícula Pérez por creer en mi! ¡Gracias a todas las madres, amigas, hermanas que me han acompañado en el camino! ¡Gracias a mi familia por amarme hasta el infinito! ¡Gracias a Dull por cuidarme mientras escribo! ¡Gracias a @cimaimpulsa por esta gran oportunidad! ¡Gracias por ser mujeres fuertes que crean espacios, para que otras mujeres puedan llegar a la Cima de la montaña y lanzar desde allí su grito de vida!

Publicado por Liena Cid

Soy la mamá de Marcos, un niño con TEA maravilloso que ha revolucionado todo mi ser. Mi meta es conseguir que la gente deje de ver a las personas con autismo como personas defectuosas, que deben tener un espacio aparte en la sociedad. Esos seres raros, que no les gusta comunicarse ni mirar a los ojos. Personas solitarias que no tienen nada que compartir con nosotros ni nada que aportarnos. Cuando te acercas a una persona con Autismo descubres una realidad muy diferente a lo que hemos escuchado. Junto a ellos aprendemos que las palabras no son ni de lejos el único modo de comunicarnos, hay un lenguaje de gestos, estados anímicos que se expresan con el cuerpo, energía que aprendes junto a ellos a reinterpretar y que te valen para comunicarte con cualquier otra persona en un nivel más profundo. Aprendemos de la tolerancia a la frustación, de la generosidad, de amor sin filtros porque ellos no tienen esas máscaras que solemos utilizar los neurotípicos para ocultarnos cuando algo nos da vergüenza, miedo o incluso orgullo. Al lado de Marcos me he hecho fuerte, valiente, grande, he aprendido a valorar pequeños gestos y a llevar a cabo grandes batallas a las que nunca pensé que pudiera enfrentarme. Marcos no es un problema ni su autismo tampoco lo es, el problema es la ignorancia respecto a su condición, el entorno que le rodea, que no tiene un espacio diseñado para personas diferentes. El problema somos los demás, los que podemos conocerles y hacer el esfuerzo de comunicarnos con ellos, pero no lo hacemos. ¿Por qué? Por falta de tiempo, de interés, por estar más cerca de la mayoría, porque no obtenemos de ello un beneficio inmediato, por prejuicio…¿Por qué? Si te quedas un poco por aquí, estoy segura de que ésta pregunta dejará de existir y dará paso a una afirmación: “Yo también soy diferente, soy como una persona con autismo, o alguien con síndrome de down o una persona ciega”. Somos diferentes y lejos de lo que nos han enseñado durante siglos, es maravilloso convivir con ello y formar un equipo diverso.

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